Publicado el 22/05/2026 | Autor: 3dpoder

Micelio impreso en 3D crea materiales vivos con propiedades eléctricas

Investigadores de la Universidad Tecnológica de Delft han logrado imprimir en 3D micelio vivo que se autoensambla con partículas funcionales. El método permite que las redes fúngicas crezcan y se funcionalicen de forma selectiva, generando materiales biohíbridos con conductividad ajustable. Una nueva forma de entender los materiales vivos.

Micelio fúngico blanco siendo extruido en capas por una boquilla de impresora 3D sobre una superficie de laboratorio, hifas vivas autoensamblándose alrededor de partículas metálicas brillantes mientras crecen y conectan circuitos eléctricos, cables delgados conectados a electrodos midiendo conductividad ajustable, fondo de laboratorio con pantallas mostrando gráficos de resistencia en tiempo real, iluminación azul fría de microscopio, polvo de carbono disperso flotando cerca del crecimiento fúngico, textura orgánica contrastando con hardware metálico, engineering visualization hiperrealista, detalles microscópicos nítidos, profundidad de campo reducida, cinematic render.

Crecimiento dirigido y funcionalización selectiva del micelio 🍄

El equipo de TU Delft utiliza un proceso de impresión 3D que deposita el micelio junto a partículas conductoras. Durante el crecimiento, el hongo integra estas partículas en su red, creando caminos eléctricos precisos. Los investigadores controlan la disposición final del material ajustando la densidad de las partículas y la velocidad de crecimiento. El resultado es un material biohíbrido que combina la resistencia natural del micelio con propiedades electrónicas programables, sin necesidad de procesos de fabricación complejos.

Hongos con carnet de electricista ⚡

Ahora los hongos no solo descomponen troncos viejos, también aspiran a cablear su propia red eléctrica. Pronto veremos setas pidiendo un aumento de voltaje en lugar de agua. Lo siguiente será ver un champiñón pidiendo un certificado de instalador eléctrico de baja tensión. Al menos, si el wifi falla, ya sabemos a quién echarle la culpa.