El aumento del gasto militar en Europa ha abierto una puerta que parecía cerrada para la automoción alemana. El CEO de Mercedes, Ola Källenius, ha declarado que la compañía considera viable entrar en la industria de defensa, siempre que el negocio sea rentable. Volkswagen, por su parte, también busca acercarse a este sector, viendo en los contratos militares una oportunidad de crecimiento industrial.
Chasis de lujo para sistemas de defensa modernos 🛡️
La adaptación de líneas de producción automotriz a componentes militares no es una novedad técnica. Las plantas alemanas ya poseen la capacidad para fabricar piezas de precisión, sistemas de tracción y blindajes ligeros. Mercedes podría aportar su experiencia en motores diésel de alto rendimiento y electrónica embarcada. Volkswagen, con su escala industrial, podría producir vehículos tácticos o componentes para drones. La clave está en reconvertir cadenas de montaje sin perder eficiencia civil.
Del airbag al misil, cuestión de márgenes 💰
Resulta curioso ver a Mercedes pasar de vender coches de lujo a considerar fabricar carros de combate. Supongo que el airbag ahora será un sistema antimisiles y el maletero, un lanzagranadas opcional. Källenius dice que solo entrarán si es rentable, lo que sugiere que vender tanques pinta mejor que vender eléctricos. Con estos márgenes, hasta el cenicero del Clase S podría venir con mira telescópica.