Marc Márquez (Ducati) afronta un fin de semana complicado en el GP de Francia. El nueve veces campeón del mundo no logró meterse entre los diez primeros en los entrenamientos del viernes en Le Mans, finalizando en la decimotercera plaza. Esto le obliga a pasar por la temida repesca Q1. El piloto admite que necesita más tiempo para adaptarse a la Desmosedici y recuperar la confianza perdida, trabajando codo con codo con su equipo y los ingenieros de Borgo Panigale.
Adaptación a la Desmosedici: un rompecabezas técnico 🏍️
El problema de Márquez reside en la transición de su estilo de pilotaje al carácter de la Ducati. La GP24 exige una entrada en curva muy precisa y un uso temprano del acelerador, algo que choca con su técnica de frenada extrema y derrape. Los datos de telemetría muestran que el #93 pierde décimas en el paso por curva, donde no logra generar el giro necesario. Los ingenieros buscan ajustes en la electrónica y el chasis para suavizar esa entrega de potencia y darle más apoyo delantero. Es un trabajo de relojería que requiere tiempo y paciencia.
El doctor Márquez y su receta: tiempo, paciencia y un poco de ibuprofeno 💊
Márquez habla de paciencia y adaptación, pero su historial dice que la paciencia no es su fuerte. Verle en Q1 es como ver a un tiburón en una piscina de niños. Él asegura que con más vueltas llegará el click, pero mientras tanto, los rivales ya están en Q2 tomando café. La buena noticia es que si algo sabe hacer es sufrir y remontar. La mala: que en Le Mans, el asfalto está tan frío como la sonrisa de un directivo de Honda viendo todo esto.