El Ayuntamiento de Logroño ha anunciado un plan de control biológico para sus parques y jardines. Esta primavera liberará mariquitas y chinches depredadoras (Anthocoris nemoralis) en el Paseo del Espolón y el Parque Gallarza. El objetivo es reducir el uso de pesticidas químicos, que dañan a polinizadores, contaminan el suelo y el agua, y generan resistencias en las plagas.
Insectos como bioherramientas para un control más preciso 🐞
La estrategia se basa en la depredación natural. Las mariquitas se alimentan de pulgones, mientras que Anthocoris nemoralis ataca psílidos y ácaros. Al introducir estos enemigos naturales en el ecosistema urbano, se regula la población de plagas sin recurrir a fitosanitarios sintéticos. Este método busca mantener el equilibrio biológico del arbolado y las zonas verdes, evitando la contaminación química y protegiendo a especies auxiliares como las abejas.
Adiós al veneno, hola a los bichos con hambre 🐛
Los vecinos de Logroño deberán acostumbrarse a ver más bichos en los parques. Pero, ojo, que estos no vienen a picar, sino a zamparse a otros bichos. Si ven a una mariquita paseando por un rosal, no la aplasten: está trabajando. La medida puede que no guste a los que odian los insectos, pero es mejor que bañar las plantas en químicos. Al fin y al cabo, es la guerra de las galaxias versión jardín: los buenos contra los malos.