Sam Altman de OpenAI y Dario Amodei de Anthropic han lanzado un debate necesario: la inteligencia artificial no solo transformará la productividad, sino que podría destruir empleos a escala global. Sus propuestas incluyen renta universal, reducción de jornada e impuestos al capital, medidas que en Europa ya son parte del diálogo político y social.
El desafío técnico de redistribuir la productividad algorítmica 🤖
La implementación de estas ideas choca con la naturaleza descentralizada del desarrollo de IA. Mientras los modelos generativos multiplican la eficiencia en sectores como la programación o el diseño, la tributación sobre el capital automatizado requeriría mecanismos globales de recaudación y monitoreo. Sin una arquitectura fiscal adaptada, la renta universal podría ser insostenible, y la reducción de jornada, una ilusión si el mercado laboral se fragmenta en tareas puntuales gestionadas por algoritmos.
La ironía de pedir impuestos cuando eres el dueño de la máquina 😏
Resulta curioso que los mismos que construyen los sistemas que nos quitarán el trabajo sean ahora los profetas de la caridad estatal. Es como si el pirata ofreciera un seguro contra saqueos después de hundir tu barco. Mientras Altman y Amodei sugieren gravar el capital, sus empresas recaudan inversiones multimillonarias para acelerar la automatización. La próxima vez, quizás propongan una tasa para el aire que respiramos.