El Lexar NM790 se ha ganado un hueco en las builds más populares del foro. Hablamos de un SSD NVMe PCIe 4.0 que alcanza los 7.400 MB/s de lectura secuencial, una cifra que rivaliza con modelos tope de gama. Su principal baza es la eficiencia térmica: no necesita un disipador masivo para mantener el rendimiento, lo que lo hace ideal para portátiles o placas base con poco espacio.
Controlador y NAND: la fórmula del rendimiento sostenido 🔥
Bajo el capó, el NM790 utiliza un controlador de 12 nm de fabricación propia, el Map1602, combinado con NAND 3D TLC de 232 capas. Esta combinación permite alcanzar las velocidades prometidas sin recurrir a DRAM externa, apoyándose en la tecnología HMB (Host Memory Buffer) para gestionar la caché. En pruebas de escritura sostenida, el rendimiento se mantiene estable gracias a una gestión térmica que prioriza la constancia sobre los picos efímeros, un detalle clave para cargas de trabajo pesadas.
El disipador de la placa base: un accesorio decorativo 😅
Resulta que el Lexar NM790 funciona tan fresco que los disipadores de las placas base se sienten un poco inútiles, como un paraguas en un día soleado. Lo peor es que algunos usuarios lo montan con el disipador de serie y luego se quejan de que la temperatura sube. El SSD se toma su tiempo para explicarles que no necesita esa armadura medieval. Al final, el NM790 es el compañero silencioso que te dice: déjame respirar, que yo me apaño.