Yorgos Lanthimos, el director de Canino y Pobres criaturas, inaugura en Atenas su primera exposición fotográfica de gran formato. Lejos de la luz cegadora de las islas, sus imágenes capturan los márgenes de sus rodajes y una Grecia que no aparece en las postales. En una entrevista, el cineasta lanza una advertencia directa: ya nadie puede afirmar que la política no le interesa, porque o eres consciente de lo que sucede o estás muerto.
La cámara como sensor de realidad y motor de desarrollo técnico 📸
La exposición, titulada Marginalia, utiliza equipos de formato medio y técnicas de revelado analógico para construir imágenes de alto contraste. Lanthimos emplea lentes gran angular y encuadres descentrados, forzando al espectador a buscar el sujeto fuera del centro. Este enfoque técnico, heredado de su cine, genera una tensión visual que obliga a una lectura activa de la imagen. No hay filtros digitales ni retoques: la textura del grano y la luz natural definen cada plano, convirtiendo la fotografía en un testimonio crudo de la realidad social griega.
El director que te obliga a salir de la zona de confort (y del sofá) 🎬
Lanthimos, conocido por sus planos incómodos y sus personajes disfuncionales, ahora nos exige que también miremos la realidad fuera de la pantalla. Mientras algunos usan la cámara para selfies en el Partenón, él retrata vertederos y edificios abandonados. Su mensaje es claro: la política no es una opción en el menú del streaming. O te enteras de lo que pasa, o te quedas tan tieso como una de sus estatuas de mármol. Y no, no hay mando a distancia que salve de esa.