La Comisión Europea ha tirado la toalla con la reforma del reglamento REACH, prometida hace seis años como parte del Pacto Verde. La industria química presionó con fuerza argumentando pérdida de competitividad, y su lobby ha logrado frenar la restricción de sustancias peligrosas en productos de consumo. Un revés ambiental que deja sin resolver la exposición a tóxicos cotidianos.
El coste técnico de no innovar en materiales seguros 💀
La propuesta buscaba impulsar el desarrollo de alternativas químicas menos nocivas mediante criterios de evaluación más estrictos. Sin la revisión, sectores como la electrónica de consumo o los plásticos seguirán usando compuestos como los ftalatos o los retardantes de llama halogenados. La falta de un marco regulatorio ambicioso ralentiza la inversión en I+D de sustitutos sostenibles, dejando la puerta abierta a riesgos sanitarios a largo plazo.
Bruselas: mejor tóxico conocido que verde por conocer 🤡
Que la Comisión Europea se eche atrás por miedo a molestar a la industria química tiene su aquel. Resulta que proteger a los ciudadanos de sustancias cancerígenas en sus sofás o juguetes era menos prioritario que la sonrisa de un ejecutivo de BASF. La próxima vez que alguien huela a plástico nuevo, que sepa que es el aroma de la ambición ambiental europea evaporándose.