La ría de Vigo se convirtió en el escenario de la despedida de la segunda etapa de La Solitaire du Figaro Paprec, una regata oceánica en solitario que pone rumbo a Pornichet. La participante Luisa Sánchez destacó que, durante estos días, regatistas y comunidad local se convierten en familia. Vigo se consolida así como un destino clave en el calendario internacional de regatas.
Datos y tecnología: cómo la navegación en solitario desafía los límites ⛵
Cada barco de la flota Figaro Beneteau 3 integra sistemas de piloto automático, sensores de viento y software de rutas optimizadas. Los regatistas gestionan en tiempo real datos de corrientes y presión atmosférica con tablets estancas. La comunicación se limita a mensajes de texto vía satélite, sin asistencia externa. La toma de decisiones recae en un solo tripulante que debe interpretar modelos meteorológicos y ajustar velas sin descanso durante días.
Familia numerosa: 35 regatistas y un pueblo entero de tíos postizos 👨👩👧👦
Luisa Sánchez asegura que en Vigo todos se vuelven familia. No sabemos si eso incluye heredar la deuda del barco o recibir consejos del abuelo del club náutico sobre cómo doblar un spinnaker. Lo cierto es que, entre abrazos de despedida y algún que otro llanto, los regatistas se van con más contactos de WhatsApp que velas nuevas. Y sin suegros que los visiten.