El sector cultural en España arrastra un problema estructural: la precariedad laboral. Instituciones como el Inaem, que deberían ser un modelo de estabilidad, recurren a contratos temporales y despidos exprés. Resulta hipócrita que un organismo financiado para promover el arte trate a sus trabajadores como desechables, contradiciendo su propia misión.
Contratos basura y algoritmos de gestión ineficientes 🤖
La gestión del Inaem se apoya en sistemas digitales que priorizan la rotación de personal sobre la continuidad. Sus plataformas de contratación generan procesos automatizados que facilitan despidos sin justificación. Para corregirlo, el Ministerio de Cultura debe exigir planes de contratación estables y revisar los protocolos internos. De lo contrario, seguirán acumulándose demandas por vulneración de derechos laborales.
El arte de despedir con estilo 🎭
El Inaem demuestra que también se puede ser creativo en los despidos. Mientras financia obras sobre la dignidad humana, practica el arte de la inestabilidad laboral. Quizás su próximo proyecto debería titularse El contrato temporal, una tragicomedia en tres actos. Así, al menos, los trabajadores despedidos podrían cobrar como extras de su propia obra.