Benicio del Toro y James Cameron llevan décadas intentando llevar al cine En las montañas de la locura, la novela de H.P. Lovecraft de 1936. La obra es considerada maldita por su complejidad: un equipo de investigadores descubre en la Antártida restos de una civilización anterior a la humanidad, los Antiguos, cuya existencia desafía el lugar especial del ser humano en el cosmos. Del Toro la leyó a los once años y desde entonces no ha soltado la idea.
El abismo técnico de filmar el horror cósmico 🎬
El principal escollo ha sido el presupuesto y el salto tecnológico. En 2002, Del Toro y Matthew Robbins completaron un guión que requería criaturas y escenarios antárticos imposibles con el CGI de la época. Cameron, con su experiencia en Avatar, ofreció usar su sistema de captura de movimiento y 3D, pero el estudio temió una calificación R que limitara la taquilla. La escala de los Antiguos y la atmósfera de desolación helada demandan una fusión precisa de efectos prácticos y digitales que hasta ahora no ha encontrado financiación.
La montaña maldita y el GPS de los estudios 🗺️
Los estudios miran el proyecto como quien ve un mapa del tesoro sin coordenadas. Aceptan que Lovecraft vende, pero prefieren versiones edulcoradas como La cosa o Hellboy, que al menos no les obligan a financiar una expedición al Polo Sur con alienígenas de más de mil millones de años. Del Toro y Cameron siguen empujando la roca cuesta arriba, mientras los ejecutivos preguntan si no pueden cambiar a los Antiguos por robots simpáticos. La respuesta, por ahora, es un silencio helado.