El último plan de ayudas para digitalizar pequeñas empresas presume de llevar la IA al taller de la esquina, pero omite el detalle incómodo: ni los empleados saben usarla ni los clientes tienen acceso. Una contradicción que huele a brindis al sol, donde la tecnología avanza y la precariedad se queda quieta.
Capacitación: el eslabón perdido en la ecuación tecnológica 🤖
Sin programas obligatorios de formación digital gratuita y reducción de jornada sin pérdida salarial, la IA seguirá siendo un adorno en la pyme. La brecha formativa no se cierra con un manual PDF o un webinar de 20 minutos. Se necesita tiempo real para aprender, algo incompatible con jornadas de 10 horas y sueldos ajustados al mínimo.
La IA que llega sola, como el dinero en la cuenta 💸
El plan asume que los trabajadores dominarán el prompt mágico entre pedido y pedido, sin internet estable ni reciclaje. Es como regalar una nave espacial a quien apenas sabe cambiar la rueda del coche. Al final, la modernización será real cuando la ayuda incluya tiempo para formarse, no solo para comprar software.