Los matemáticos trabajan con conceptos abstractos que a menudo son difíciles de visualizar en una pizarra o pantalla. La tecnología 3D permite materializar estas ideas en objetos físicos, facilitando su comprensión y enseñanza. Por ejemplo, una superficie de Riemann, como la de una función compleja, puede imprimirse para mostrar sus múltiples capas y puntos de ramificación.
Modelado táctil de superficies complejas 🖐️
Para crear estos modelos se parte de software matemático como Mathematica o MATLAB, que generan los datos numéricos de la superficie. Luego, programas de modelado 3D como Blender o Rhino 3D convierten esos datos en una malla imprimible. El paso final es usar un laminador como Cura o PrusaSlicer para preparar el archivo STL para la impresora. Con esto, un teorema de topología se convierte en un objeto que se puede sostener en la mano.
Adiós a las servilletas con garabatos 📝
Por fin los matemáticos pueden dejar de dibujar esferas torcidas en servilletas de café para explicar la homología. Ahora imprimen un toroide con agujeros y lo lanzan sobre la mesa de la junta. Claro, el problema sigue siendo que nadie entiende para qué sirve, pero al menos el objeto queda bonito en el escritorio y sirve para sujetar papeles. Eso sí, no se lo presten a un ingeniero o se lo llevarán para probar si resiste un martillazo.