La tecnología 3D ofrece herramientas útiles para la formación y seguridad del personal penitenciario. Permite recrear escenarios de motines, fugas o registros sin poner en riesgo a los agentes. Con modelos realistas, se pueden practicar protocolos de actuación y estudiar la distribución de celdas o zonas comunes, mejorando la capacidad de respuesta ante incidentes reales dentro del centro.
Simulaciones tácticas con modelos impresos 🎯
Un ejemplo concreto es la impresión de réplicas a escala de pabellones con mobiliario y rejas. Los agentes pueden planificar rutas de intervención o ensayar registros de celdas con objetos camuflados. Para ello se usan programas como Blender para modelar el entorno, Cura o PrusaSlicer para preparar la impresión, y una impresora FDM de filamento PLA. Esto permite iterar diseños de seguridad, como cerraduras o barreras, antes de fabricarlas en metal.
Cuando la reja impresa no detiene a nadie 😅
Eso sí, que no se te ocurra usar PLA para las rejas de verdad. El interno con más paciencia las muerde y se las come. La impresión 3D sirve para planificar, no para sustituir el candado de toda la vida. Por suerte, el agente puede imprimir una llave maestra de mentira y practicar cómo se siente abrir celdas sin que nadie le grite desde el módulo de aislamiento.