Tras varios meses cerrado por trabajos de conservación, el Parque Natural de la Ciudad Encantada de Cuenca vuelve a recibir visitantes. Este espacio, conocido por sus formaciones rocosas de origen kárstico y sus barrancos, permite de nuevo recorrer sus pasarelas y disfrutar de sus vistas panorámicas. La reapertura llega justo a tiempo para la temporada de otoño, cuando la luz baja realza las caprichosas figuras de piedra.
Pasarelas y sensores para un enclave geológico vulnerable 🌄
La intervención ha incluido la instalación de nuevas barandillas de acero inoxidable y la reposición de tramos de madera en los senderos. Además, se han colocado sensores de inclinación en algunos bloques de caliza para monitorizar su estabilidad. El sistema de drenaje también se ha mejorado para evitar la acumulación de agua en las zonas más bajas del barranco. Todo ello sin modificar el perfil natural del paisaje, priorizando la seguridad del visitante sobre el hormigón.
Las piedras también necesitan su descanso vacacional 🪨
Después de meses de silencio, las rocas de la Ciudad Encantada vuelven a escuchar el runrún de los turistas haciendo la misma foto de siempre. Al menos, ahora sabemos que el famoso Tormo Alto no se ha movido ni un milímetro, lo cual es más de lo que podemos decir de algunas vallas publicitarias de la autovía. Eso sí, los que esperaban encontrarse un karting entre las formaciones rocosas se llevarán una decepción: sigue siendo un parque natural, no un parque temático.