La situación deportiva del Real Zaragoza no solo afecta a la moral de la afición, sino que podría tener un impacto directo en el coste del alquiler del futuro estadio. Según fuentes del club, el canon anual dependerá de la categoría en la que compita el equipo, un factor que condiciona el plan financiero del proyecto.
Un modelo de alquiler variable ligado al rendimiento deportivo ⚽
El acuerdo prevé un sistema de tarifas escalonadas donde el coste base se fija para Segunda División, con incrementos automáticos si el equipo asciende a Primera. La tecnología de gestión del estadio, con sensores de ocupación y control de accesos, permitirá ajustes en tiempo real de los ingresos por explotación. Este modelo busca equilibrar el riesgo económico entre el club y la propiedad, evitando compromisos fijos que puedan desestabilizar las cuentas en caso de descenso.
Si el Zaragoza juega en Tercera, el alquiler se paga con calderilla 💰
Porque claro, si el equipo sigue su particular montaña rusa y acaba en categorías inferiores, quizá el alquiler se negocie en céntimos o, como mal menor, se abone con la venta de bocadillos de la cantina. Ya saben, la directiva podría plantear un descuento por fidelidad: a peor juego, menos precio. Eso sí, la cláusula de rescisión por descenso administrativo no incluye la devolución de los asientos desmontables.