El refugio subterráneo en el Ártico noruego, que custodia más de un millón de muestras de semillas de cultivos globales, ha sido distinguido con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional. La instalación busca garantizar la biodiversidad agrícola frente a catástrofes, guerras o el cambio climático, consolidándose como un seguro de vida para la alimentación mundial.
Ingeniería helada para un seguro agrícola global 🌱
Excavada a 120 metros de profundidad en una montaña de arenisca, la bóveda mantiene las semillas a -18 grados Celsius gracias al permafrost circundante y sistemas de refrigeración de respaldo. Cada muestra está sellada al vacío en paquetes de aluminio de cuatro capas. Las cámaras, protegidas por puertas blindadas y sensores sísmicos, pueden soportar explosiones nucleares y terremotos de magnitud 6,2. El acceso solo se permite a depositantes autorizados, y las semillas se renuevan periódicamente para mantener su viabilidad genética.
El arcón congelado que no es para el fin del mundo, sino para la merienda 🥶
Que una bóveda en el hielo reciba un premio de cooperación suena a que los humanos al fin nos tomamos en serio el apocalipsis. Pero no nos engañemos: si ocurre un desastre real, lo primero que harán los supervivientes será buscar las semillas de maíz y patata, no las de quinoa ecológica. Además, el acceso es tan restringido que, cuando llegue el caos, igual tenemos que pedir cita previa para salvar la especie. Al menos las semillas estarán frescas.