La Academia de Cine ha puesto límites claros a la inteligencia artificial en los Premios Óscar. A partir de marzo de 2027, las actuaciones generadas por IA y los guiones escritos mayoritariamente por modelos de lenguaje quedarán fuera de la competición. La decisión llega tras el caso Val Kilmer, cuyo personaje en la cinta As Deep as the Grave se ha recreado digitalmente sin que el actor participara en el rodaje.
IA como herramienta, no como creadora principal 🎭
La normativa distingue el uso técnico de la IA, que sigue permitido, de la autoría creativa principal, que debe ser humana. Esto implica que efectos visuales, corrección de color o edición asistida por IA no afectan la elegibilidad. Sin embargo, un intérprete sintético o un guion generado en su totalidad por un modelo de lenguaje no podrá optar a estatuilla. La Academia busca proteger el trabajo humano sin frenar la innovación técnica en producción.
Val Kilmer gana un Óscar póstumo... sin haber rodado ni una escena 🎬
La polémica surge con As Deep as the Grave, donde Val Kilmer aparece gracias a una recreación digital con IA. El actor falleció antes del rodaje, pero su personaje tendrá minutos de metraje. La Academia ha dicho que no, que eso no es actuación, sino magia digital. O sea, que ahora los muertos no pueden competir por el premio al mejor actor. Un alivio para los vivos que aún sudan en el set.