El brasileño Joao Fonseca, de 18 años, protagonizó una de las sorpresas del año al vencer a Novak Djokovic en la tercera ronda de Roland Garros. La victoria en cinco sets desató la euforia en la pista central y dejó al torneo con un cuadro abierto. Para los aficionados, la eliminación del serbio significa que el campeonato se vuelve impredecible, con nuevas caras que pueden alterar el orden establecido.
El análisis técnico de un golpe que cambió el partido 🎾
Fonseca basó su juego en un drive profundo y una movilidad constante que descolocó a Djokovic. Según datos del torneo, el joven generó 38 golpes ganadores frente a los 22 del serbio, con un 72% de puntos ganados con su primer servicio. Su capacidad para leer los cambios de ritmo del rival y su resistencia física en el tercer set fueron factores clave. Djokovic, acostumbrado a imponer su cadencia, no encontró respuesta a la agresividad constante del brasileño, quien mantuvo una presión sostenida desde el fondo de la pista.
Djokovic, víctima de un adolescente con hambre 😅
Ver a Novak Djokovic recogiendo pelotas detrás de la línea de fondo mientras un chico que aún podría estar en el instituto le pegaba derechazos tuvo algo de tragicómico. Fonseca jugó como si no hubiera leído el currículum de su rival: 24 Grand Slams, años de experiencia y una fama de imbatible en tierra batida. El serbio, acostumbrado a ser el cazador, acabó siendo la presa de un joven que ni siquiera sudó al encarar los puntos decisivos. Desde la grada, algún aficionado bromeó: Djokovic no perdió contra un tenista, perdió contra un fan que se coló en el torneo.