Japón vuelve a operar portaaviones 80 años después de la Segunda Guerra Mundial. Los destructores portahelicópteros Kaga e Izumo se preparan para recibir cazas furtivos F-35B del Cuerpo de Marines de EE.UU. en junio. Tokio evita llamarlos portaaviones por su Constitución pacifista, pero las maniobras incluirán despegues y aterrizajes verticales. El deterioro estratégico en el Indo-Pacífico, con la presión china en Taiwán y Corea del Norte, fuerza este cambio. 🚢
La metamorfosis técnica del Izumo y el Kaga ✈️
Ambos buques, originalmente diseñados como destructores portahelicópteros de 27.000 toneladas, han sido modificados para soportar el calor y la fuerza de los despegues verticales del F-35B. Se recubrió la cubierta con material resistente a altas temperaturas y se añadieron marcas de aterrizaje. La capacidad máxima será de 12 a 14 cazas furtivos por buque. Japón busca dispersar su poder aéreo y reducir la dependencia de bases terrestres que China podría neutralizar con misiles balísticos.
Llamadlos destructores, pero todos sabemos lo que son ⚔️
Es como llamar camioneta familiar a un tanque con asientos traseros. Tokio insiste en que no son portaaviones, pero los F-35B despegando desde su cubierta cantan otra historia. La ironía es que EE.UU., que redactó la Constitución pacifista japonesa en 1945, ahora aplaude y presta los cazas para que esos buques hagan exactamente lo que prohibían. Si alguien pregunta, son solo destructores con vocación de vuelo.