Un equipo de las universidades de Tokushima y Gifu ha alcanzado una transmisión inalámbrica de datos a 112 Gbps en la banda de 560 GHz. Es la primera vez que se supera el umbral de los 420 GHz en comunicaciones de clase 100 Gbps. El avance es relevante porque las tecnologías electrónicas convencionales presentan problemas de potencia y ruido de fase por encima de los 350 GHz, lo que dificulta generar señales estables y de alta velocidad.
Microcomb: el peine óptico que ordena las frecuencias 🧬
La clave del éxito reside en un microcomb, un dispositivo diminuto que genera múltiples frecuencias ópticas de forma regular, similares a las púas de un peine. Este componente permite superar las limitaciones de los circuitos electrónicos tradicionales en frecuencias superiores a 350 GHz. Al producir señales estables y coherentes, el microcomb facilita la modulación de datos a velocidades elevadas. El resultado es una transmisión eficiente en una banda del espectro que antes se consideraba problemática para comunicaciones de alta capacidad.
El microcomb: el peine que no necesitas para el pelo 💇
Mientras muchos luchamos por peinar cuatro pelos en la ducha, estos investigadores han creado un peine óptico que ordena frecuencias a 560 GHz. No sabemos si también desenreda nudos de fibra óptica, pero al menos promete descargas más rápidas. Quizá algún día lo veamos en el móvil, justo cuando estés a punto de lanzarlo por la ventana por culpa de una señal de 3G. Eso sí, de momento no lo uses para arreglarte el flequillo.