Intel ha decidido archivar su procesador tope de gama, el Core Ultra 9 290K Plus, tras revisar los resultados de sus benchmarks internos. El modelo, que inicialmente se filtró como una CPU de 24 núcleos con frecuencias ligeramente superiores al Core Ultra 7 270K Plus, ofrecía un aumento de rendimiento real de apenas un tres por ciento en promedio. Esta mejora marginal hizo poco viable su lanzamiento, dejando el procesador sin fecha de comercialización prevista.
Un salto técnico que no llegó a despegar 🚀
Las pruebas internas revelaron que el Core Ultra 9 290K Plus no lograba justificar su posición como buque insignia. Con una arquitectura similar a la del 270K Plus, las frecuencias ligeramente superiores no se tradujeron en ganancias significativas en cargas de trabajo reales. La diferencia del tres por ciento, lejos de los márgenes esperados para una gama alta, llevó a Intel a considerar que el producto canibalizaría a su hermano menor sin ofrecer un valor claro. Así, el proyecto fue archivado antes de llegar a producción masiva.
El tres por ciento que mató al rey 👑
Intel ha decidido que un tres por ciento de rendimiento extra no es suficiente para justificar un lanzamiento, y vistos los precios actuales de la gama alta, el ahorro en silicio y empaquetado es una bendición disfrazada. Al menos ahora los ingenieros podrán dedicar su tiempo a algo más productivo, como diseñar un ventilador que no suene a aspiradora. El 290K Plus se une así a la lista de procesadores que nunca fueron, demostrando que a veces lo mejor es no ser.