El oficio de Tester QA exige precisión y paciencia, pero a menudo choca con la falta de hardware físico para probar interfaces. Aquí entra la tecnología 3D: permite crear prototipos realistas de dispositivos o carcasas donde se integrarán sensores y botones. Un ejemplo claro es simular el chasis de un móvil para validar el tacto de un prototipo de app.
Creación de fixtures y plantillas de prueba con CAD 🛠️
Para automatizar tests físicos, puedes diseñar soportes o fixtures que sostengan placas o pantallas en ángulos exactos. Programas como Fusion 360 o FreeCAD permiten modelar estas piezas, y con una impresora 3D FDM o SLA las materializas en horas. Así pruebas la resistencia de botones o la alineación de conectores USB sin depender de proveedores externos. El flujo es: diseño en CAD, slicing con Cura o PrusaSlicer, impresión y testeo inmediato.
Cuando el bug es culpa de tu impresora, no del código 😅
Claro, siempre existe el riesgo de que el fallo no esté en la app, sino en esa pieza 3D que se deformó por un mal calibrado. Nada como pasar dos horas buscando un error de software para descubrir que el soporte impreso tiene una grieta y el botón no presiona bien. Pero oye, al menos aprendes a nivelar la cama mientras finges que todo está bajo control. El tester QA moderno también sabe de termoplásticos.