El informe Lovegrove sobre el proyecto ferroviario HS2 señala que el afán por alcanzar velocidades extremas y la presión política por avanzar rápido fueron sus principales fallos. Los costos se dispararon por una sobreingeniería innecesaria y prioridades cambiantes. La secretaria de Transporte, Heidi Alexander, prevé confirmar retrasos hasta después de 2033 y un gasto superior a 100.000 millones de libras.
Sobreingeniería: el lujo técnico que salió caro 🚄
El informe detalla que el diseño original priorizó trenes capaces de superar los 400 km/h, lo que exigió túneles más anchos, vías más rectas y sistemas de señalización complejos. Cada kilómetro de trazado se encareció por estándares de alta velocidad que, al final, solo se aprovecharán en tramos cortos. La obsesión técnica descuidó el control de costos y la viabilidad real del proyecto.
100.000 millones y un tren que no llega ni al andén 💸
Lo curioso es que, tras gastar lo suficiente para comprar una flota de aviones supersónicos, el HS2 llegará con retraso y a un costo que haría palidecer a cualquier ministro de Hacienda. Quizás la próxima vez, en vez de diseñar un tren cohete, podrían considerar un buen autobús exprés. Al menos llegaría a tiempo y sobraría dinero para pagar los cafés del viaje.