Un hombre de 39 años falleció el domingo en Queensland, noreste de Australia, tras ser atacado por un tiburón en un arrecife poco profundo. Es el segundo ataque en el país durante mayo. Cada año se registran unos 20 incidentes, la mayoría no fatales. Los científicos vinculan el aumento de estos encuentros con el calentamiento de los océanos y los cambios en la migración de los tiburones.
El calentamiento oceánico altera las rutas de los tiburones 🌊
El aumento de la temperatura del mar modifica las corrientes y la distribución de presas, empujando a los tiburones hacia zonas costeras frecuentadas por bañistas. Además, las lluvias intensas enturbian el agua, reduciendo la visibilidad y atrayendo a estos depredadores. Aunque las muertes por ahogamiento en playas son más comunes que los ataques fatales de tiburón, la tecnología de monitoreo satelital y drones permite rastrear su presencia en tiempo real para prevenir incidentes.
El tiburón no pidió cita, pero llegó al arrecife 🦈
Mientras los científicos discuten sobre migraciones y aguas turbias, el pobre hombre solo quería darse un baño en aguas poco profundas. El tiburón, sin leer el manual de protocolo de playa, decidió que era un buen momento para un bocado. Al menos el fallecido tuvo la cortesía de no hacer cola en la rampa para botes. Ahora los surfistas debaten si llevar un GPS o un cartel de no molestar.