La artista sueca Hilma af Klint creó obras abstractas y geométricas antes que Kandinsky o Mondrian, pero su legado quedó oculto durante décadas. Influenciada por el esoterismo, rompió barreras de género y estilo. Ahora, una exposición en el Grand Palais reivindica su papel fundamental en la historia del arte, demostrando que su visión estaba adelantada a su tiempo.
La revolución visual que anticipó el arte generativo 🎨
Las composiciones de Hilma af Klint, con patrones repetitivos y formas geométricas, guardan un parecido notable con el arte generativo actual. Sus series, como Las diez más grandes, emplean secuencias de color y simetría que recuerdan algoritmos visuales. Si hubiera tenido acceso a herramientas digitales, probablemente habría explorado la programación de formas, adelantándose también a la abstracción computacional que hoy vemos en instalaciones interactivas y NFT.
La abuela de los NFT que nadie invitó a la fiesta 🤖
Resulta irónico que Hilma af Klint pintara abstracciones espirituales a principios del siglo XX y ahora sus obras se vendan por millones en ferias de arte, mientras los creadores de NFT luchan por vender imágenes de monos pixelados. Si ella viera el mercado actual, probablemente diría que prefería sus cuadernos esotéricos a una billetera de criptomonedas. Al menos, su legado por fin recibe el crédito que merece.