En el Huerto de los Fugitivos de Pompeya, un equipo de investigadores ha identificado el esqueleto de un hombre de entre 40 y 50 años. Junto a sus restos, se encontraron escalpelos, pinzas y sondas. Todo apunta a que era un médico que intentó escapar de la erupción del Vesubio llevando consigo sus herramientas de trabajo, un testimonio directo de la catástrofe del año 79 d.C.
Herramientas que revelan una profesión 🏺
Los utensilios hallados son clave para entender la práctica médica romana. Los escalpelos de bronce y hierro, las pinzas para extraer objetos y las sondas para explorar heridas muestran un equipo especializado. La disposición de los objetos sugiere que el médico los llevaba en un estuche o bolsa. Este hallazgo permite a los arqueólogos analizar la tecnología sanitaria de la época, confirmando que estos profesionales portaban instrumentos muy similares a los usados siglos después.
Colegas del pasado, misma mala suerte 😅
Ya sabíamos que trabajar en urgencias romanas era duro, pero huir de un volcán con el maletín lleno de fierros es otro nivel. Este médico demostró una lealtad a sus herramientas que hoy llamaríamos síndrome de Diógenes laboral. Vamos, que ni en una erupción se dejó el instrumental. Seguro que al llegar al inframundo, lo primero que hizo fue preguntar si tenían cita previa.