Tras cuatro horas con el Gothic 1 Remake, la experiencia resulta caótica. Llegué al Campamento Exterior sin mapa, armas ni dinero, acompañado por dos ratas topo bugueadas que me siguen sin atacar. El problema: el juego interpreta que estoy en combate, impidiéndome hablar con cualquier PNJ. Así, el remake conserva la fricción del RPG original de 2001, donde nada se regala.
Un motor que mantiene la vieja escuela de diseño ⚔️
El remake replica las mecánicas del original: obtener un mapa exige comprarlo caro, aprender a forzar cerraduras requiere conseguir ganzúas y un anillo robado, y encontrar personas implica preguntar de boca en boca, ya que el registro de misiones solo da pistas vagas. No hay tutoriales ni marcadores. La tecnología actual choca con un diseño que obliga al jugador a explorar y recordar, sin atajos. Los bugs, como el de las ratas, son parte del caos.
Mis ratas mascota y el veto social en el campamento 🐀
Ahora tengo dos ratas topo como compañeras, pero el juego las considera enemigos activos. Cada vez que intento hablar con un herrero o un mercader, el sistema grita combate y todos huyen. Es mi propio séquito de mascotas que arruinan cualquier interacción social. Si quería sentirme un marginado en el mundo de Gothic, lo he logrado. Al menos no me muerden, aunque tampoco me dejan comprar pan.