La quinta etapa del Giro 2026, entre Praia a Mare y Potenza, promete ser el primer examen serio para los aspirantes a la maglia rosa. Con 203 kilómetros y más de 4.000 metros de desnivel, el pelotón abandona la costa y se adentra en un perfil quebrado que invita a los ataques lejanos. Será una jornada de desgaste diseñada para marcar diferencias antes de la alta montaña.
El análisis técnico de los 4.000 metros de desnivel 🚵
La etapa acumula varias subidas sin puertos de categoría especial, pero con rampas sostenidas que rondan el 8% de pendiente media. La clave estará en la gestión del ritmo, ya que el desnivel total se reparte en tramos largos y constantes. Los equipos con un bloque fuerte en llano deberán proteger a sus líderes en los descensos técnicos. Los últimos 15 kilómetros son rompepiernas, con varias rampas cortas que favorecen a los escaladores rápidos.
La venganza del GPS que no avisó de las cuestas 😅
Los directores deportivos revisarán los mapas con lupa, aunque algunos ciclistas ya han pedido que el GPS incluya un botón de pánico. La etapa es ideal para recordar que las piernas mandan, no las pantallas. Se espera ver a algún favorito haciendo cálculos con los dedos mientras el grupo se parte. Al final, Potenza recibirá a un grupo reducido, y algún gregario jurará que el perfil era más plano en el papel.