El sueño de montar un PC gaming se ha convertido en una pesadilla para el bolsillo. Con los precios de SSD, RAM y gráficas disparados, justificar una inversión de más de 1500 euros para jugar a 1080p es cada vez más difícil. La brecha de rendimiento con las consolas se ha estrechado, y la PS5, que también ha subido, ya no es ese refugio barato que solía ser. El panorama es desolador para quien quiere jugar sin vender un órgano.
El coste oculto de la tecnología actual 💸
El problema no es solo la inflación. Los fabricantes han segmentado el mercado: las DDR5 de alta frecuencia cuestan un 40% más que hace dos años, y los SSD NVMe con controladores rápidos rozan precios de gama alta. Las tarjetas gráficas, con su nueva generación, apenas ofrecen un 15% más de rendimiento respecto a la anterior, pero cuestan un 30% más. Suma a esto la subida del IVA en algunos países y los aranceles a componentes importados. El resultado es una ecuación donde el rendimiento por euro ha caído en picado.
Consejo del año: vende la consola y cómprate un abrigo 🧥
Si aún dudas entre un PC o una PS5, la respuesta es simple: ninguna de las dos. Con ese dinero te compras un buen abrigo, un termo para el café y una suscripción a un servicio de nube para jugar en el móvil. Al menos no tendrás que preocuparte por actualizar drivers ni por si la fuente de alimentación aguanta la nueva gráfica. Y si alguien te dice que montar un PC es barato, pregúntale si vive en 2019 o si tiene acciones en Nvidia.