Mientras una familia media firma alquileres que devoran su salario, los grandes fondos compran bloques enteros de viviendas y, además, desgravan gastos de mantenimiento, reformas e intereses. La hipocresía política permite que la vivienda sea un negocio fiscalmente ventajoso para inversores, mientras la ciudadanía no puede acceder a ella. Un sistema que premia a quien acumula y castiga a quien necesita un techo.
El algoritmo de la desigualdad: cómo la tecnología perpetúa el modelo 🤖
El software de compra algorítmica y los sistemas de tasación automatizada permiten a los fondos identificar y adquirir viviendas en minutos, superando a compradores particulares. Las plataformas de alquiler turístico y los sistemas de gestión de propiedades optimizan el rendimiento de estos activos, mientras que los portales inmobiliarios filtran ofertas hacia inversores institucionales. La tecnología no es neutral: está diseñada para acelerar la concentración de vivienda en pocas manos.
Manual práctico para ser un fondo de inversión (sin serlo) 📘
¿Quieres desgravar como un fondo? Fácil: compra cien pisos, crea una sociedad instrumental, contrata un lobby que hable con políticos y luego declara que todo son gastos de gestión. Ah, y si eres ciudadano de a pie, olvídate: tu hipoteca no desgrava, tu alquiler tampoco y tu declaración de la renta es para pagar. Todo muy democrático.