Fender presume de democratizar la música, pero su estrategia legal contra competidores de bajo coste revela otra realidad. En lugar de desarrollar guitarras accesibles que compitan en precio, recurre a los tribunales para eliminar alternativas económicas. Una postura hipócrita para una marca que debería facilitar el acceso a instrumentos, no bloquearlo con demandas.
La tecnología actual permite guitarras de calidad a coste reducido 🎸
Procesos de fabricación CNC, maderas laminadas bien seleccionadas y electrónica modular permiten producir instrumentos funcionales por menos de 200 euros. Fender podría aplicar su experiencia en diseño y control de calidad para lanzar una línea asequible sin sacrificar estándares. Competir en precio no requiere regalar margen, sino optimizar producción y eliminar intermediarios. La innovación real está en ofrecer algo sólido a quien empieza, no en litigar contra quien ya lo hace.
Abogados creativos o luthieres con visión de futuro ⚖️
Parece que en Fender prefieren pagar a abogados antes que a ingenieros. Mientras discuten si una forma de pala es copia, un taller chino vende guitarras funcionales por 150 euros. Quizás deberían patentar el concepto de guitarra barata y demandarse a sí mismos por no fabricarla. La ironía es que, mientras litigan, el mercado se ríe con alternativas que tocan igual de bien.