Un equipo de la Universidad de Navarra, junto a IKOR, GAIKER y la Universidad Internacional de Valencia, ha revisado 67 investigaciones sobre el uso de fabricación aditiva en insertos para moldes de inyección de plástico. El análisis, publicado en Rapid Prototyping Journal, abarca trabajos de 2013 a 2024 y señala las rutas más empleadas: inyección de material, fotopolimerización en cuba y fusión por láser en lecho de polvo metálico.
Tres rutas aditivas dominan la fabricación de insertos 🛠️
La revisión sistemática confirma que la fabricación aditiva resulta viable para prototipos, utillaje temporal, tiradas cortas y aplicaciones con requisitos específicos de diseño. Las tres tecnologías principales permiten crear canales de refrigeración conformales y geometrías complejas imposibles con métodos convencionales. Sin embargo, los investigadores advierten que la durabilidad y el acabado superficial aún limitan su uso en producción masiva. El estudio destaca la necesidad de estandarizar parámetros de proceso y materiales para mejorar la repetibilidad.
El molde impreso: la pieza que falta en tu puzle 🧩
Como aquel mueble sueco que montas con una llave Allen y fe, los insertos impresos en 3D prometen revolucionar la inyección. Eso sí, siempre que no te toque una pieza deformada por el calor o con la superficie rugosa de una lija fina. Porque, seamos sinceros, si el molde se desgasta a la tercera inyección, igual toca volver al taller con la fresadora y echarle la bronca al becario de turno.