Kenneth Iwamasa, exasistente personal de Matthew Perry, fue sentenciado a tres años y cinco meses de prisión federal por administrar dosis letales de ketamina al actor. El caso, que involucra a cinco personas, destaca los fallos en la cadena de suministro y administración de la droga. Iwamasa confesó haber inyectado al actor sin capacitación médica, siguiendo instrucciones de un médico implicado en el entramado.
La cadena de suministro de ketamina: un sistema vulnerable ⚖️
El caso revela cómo la ketamina, un anestésico disociativo con aplicaciones en terapias para depresión, puede desviarse del uso clínico hacia el consumo recreativo. La sentencia incluye dos años de libertad condicional supervisada y una multa de 10.000 dólares. La red de distribución operaba sin controles adecuados, permitiendo que el asistente obtuviera la droga sin receta ni supervisión, un patrón que la FDA y la DEA buscan erradicar mediante sistemas de trazabilidad digital.
La receta del desastre: sin título médico pero con dosis 💉
Iwamasa, sin bata blanca ni título de enfermería, se convirtió en el anestesista de cabecera de Perry. La famosa Reina de la Ketamina también está implicada, demostrando que para ser rey de las fiestas solo hace falta un maletín de drogas y cero escrúpulos. Al final, el asistente recibió su propia dosis de justicia: tres años de prisión, aunque sin el efecto alucinógeno.