El Ministerio de Agricultura ha cerrado la venta de tres aviones de vigilancia pesquera CASA C212-400 que llevaban acumulando polvo desde 2019. La compradora, Texas Turbine Conversions, pagó 2,9 millones de euros por las tres aeronaves, que se encuentran en un estado de conservación deficiente. El plan original del gobierno era repararlos por 11,7 millones, pero el proyecto nunca se ejecutó. Ahora, la empresa estadounidense los pondrá a punto con nueva aviónica y hélices para que vuelen de nuevo en Estados Unidos.
Un proyecto de reparación que se quedó en tierra firme ✈️
Los tres CASA C212-400, diseñados para patrullaje marítimo, quedaron inactivos tras detectarse problemas mecánicos y de corrosión. El Ministerio presupuestó una rehabilitación integral por 11,7 millones de euros que incluía sustitución de motores, actualización de sistemas de navegación y revisión estructural. Sin embargo, el plan no prosperó por falta de acuerdo con los talleres o por recortes presupuestarios. La solución final fue venderlos a un precio que apenas cubre el 25% de lo que costaba ponerlos al día. Texas Turbine Conversions los desmontará, instalará aviónica moderna y hélices de nueva generación para devolverlos al servicio activo en territorio estadounidense.
El negocio redondo de comprar chatarra voladora 💰
El gobierno español gastó millones en mantener estos aviones durante años, luego decidió que repararlos era demasiado caro y finalmente los vendió por el precio de un piso de tres habitaciones. La empresa estadounidense se lleva tres aeronaves que, según los técnicos, necesitan amor, piezas y un milagro para despegar. Mientras tanto, los pescadores españoles seguirán siendo vigilados desde satélites o, quién sabe, quizá desde drones de alquiler. Al menos, los C212 tendrán una segunda vida en Texas, donde seguro que echan de menos el olor a salitre del Mediterráneo.