La restauración de muebles se enfrenta a piezas desgastadas, rotas o con partes perdidas. La tecnología 3D permite documentar el estado actual y reconstruir elementos faltantes con precisión milimétrica. Un ejemplo claro es la reproducción de una pata de silla rota: se escanea la pata original o su gemela, se modela la pieza faltante y se imprime en resina para fundir un molde de silicona.
Flujo de trabajo digital para réplicas exactas 🛠️
El proceso comienza con un escáner 3D de mano, como el EinScan H o el Revopoint POP 3, para capturar la geometría de la pieza. Luego se usa software como Blender o Fusion 360 para limpiar la malla y diseñar la pieza faltante. La impresión 3D se realiza con filamento PLA o resina, según si la pieza final será de madera (como modelo para tallar) o de resina para uso directo. Programas como MeshMixer ayudan a reparar mallas dañadas.
Cuando el mueble sabe más que el restaurador 😄
Lo divertido llega cuando escaneas una pata que creías recta y el software te dice que está torcida desde 1820. O cuando imprimes una réplica perfecta y descubres que el original era de otro mueble. Pero nada supera el momento en que el cliente te pregunta si el escáner también puede reparar su relación con la pareja. La tecnología ayuda, pero no hace milagros sentimentales.