El guitarrista británico Eric Clapton aterriza esta semana en España para ofrecer dos conciertos en Madrid y Barcelona. En el repertorio destacan temas de Cream, el supergrupo que formó con Jack Bruce y Ginger Baker. Aunque su actividad duró apenas dos años, la banda marcó un antes y un después en el rock con su fusión de blues, psicodelia y experimentación sonora.
La química efímera que redefinió el sonido del rock 🎸
Cream funcionó como un laboratorio de alta tensión. La base rítmica de Bruce y Baker generaba una presión constante, mientras Clapton respondía con líneas de guitarra que evitaban los clichés del blues tradicional. Su enfoque se basaba en largas improvisaciones y cambios de tempo abruptos. Técnicamente, Baker usaba patrones de jazz y Bruce un walking bass agresivo. El resultado era un sonido denso y orgánico, sin apenas sobregrabaciones, que priorizaba la interacción en vivo sobre la producción de estudio.
Dos años de caos y genialidad que dejaron huella 🥁
Claro, la banda duró lo que un concierto de rock sin descanso: dos años. Suficiente para que sus miembros se odiaran a muerte y grabaran discos que luego intentarían superar sin éxito. Mientras Clapton toca ahora esos temas con la serenidad de un jubilado que vuelve a la oficina, uno recuerda que Cream era como juntar a tres gatos en una jaula. El ruido era genial, pero la convivencia, un desastre.