Un estudio de la Universidad de Stanford ha removido el avispero tecnológico. Según el economista Nicholas Bloom, el sorprendente aumento del 2% anual en la productividad estadounidense desde 2020 no se debe a la inteligencia artificial, sino al trabajo remoto. Este crecimiento, que dejó perplejo al expresidente de la Fed Jerome Powell, comenzó antes del auge de la IA en 2022, desafiando las narrativas habituales del sector.
El factor remoto como motor de eficiencia técnica 🚀
Bloom argumenta que el teletrabajo ha optimizado procesos clave: menos desplazamientos implican más horas efectivas, mientras que la reducción de reuniones presenciales y la automatización de tareas administrativas han liberado tiempo para el trabajo profundo. Este cambio estructural, medido en datos de productividad total de factores, sugiere que la tecnología colaborativa y la flexibilidad laboral tienen un impacto más inmediato que modelos de IA aún en fase de implementación masiva.
Mientras, la IA se queda en el banquillo 🤖
Así que resulta que el verdadero motor de la productividad no es un modelo de lenguaje que escribe poemas, sino una simple conexión a internet y un pijama. Mientras las grandes tecnológicas nos vendían el futuro con avatares y asistentes virtuales, la clave estaba en no tener que madrugar para coger un atasco. Al final, parece que el mayor avance tecnológico de la década es no ir a la oficina.