Inaugurado en 2012 con un presupuesto de 60 millones de libras, el teleférico de Londres fue presentado como una solución de transporte para viajeros y una palanca de regeneración urbana. Sin embargo, su uso diario no cumplió las expectativas iniciales, y hoy se ha consolidado como un imán para turistas. Aunque su operación cuesta 9,8 millones anuales, logra un superávit de 1,6 millones gracias a la publicidad.
La ingeniería detrás de un teleférico urbano de alto coste 🏗️
El sistema, diseñado por Doppelmayr, utiliza un cable de bucle continuo con 34 cabinas con capacidad para 10 pasajeros cada una. Recorre 1,1 kilómetros sobre el río Támesis, conectando la península de Greenwich con los muelles reales. Su estructura incluye dos torres de 90 metros de altura. Aunque su capacidad teórica es de 2.500 personas por hora, la demanda real es menor, lo que cuestiona la eficiencia de su inversión inicial.
Cuando tu transporte público es más caro que tu sueldo 💸
Resulta curioso que un teleférico pensado para viajeros termine siendo usado sobre todo por turistas que buscan selfies con el río de fondo. Los londinenses, en cambio, prefieren el metro o el autobús, que salen más baratos que un paseo aéreo. Al final, el proyecto logró su objetivo: ser una atracción lucrativa. Pero vaya, que si esperabas un atajo para ir al trabajo, mejor sigue andando.