La Edad de Oro de los cómics finalizó con un giro social profundo en los años 50. Tras la Segunda Guerra Mundial, el público se cansó de la propaganda bélica y los superhéroes musculosos contra el crimen callejero. El mercado exigía historias más ligeras y realistas, dejando atrás a Superman y Wonder Woman para dar paso al horror, el romance y la ciencia ficción.
La tecnología que enterró a los superhombres 🦸♂️
El avance de la impresión a color y la distribución masiva de revistas permitió que editoriales como EC Comics dominaran con títulos de terror y crimen. El código de autocensura de 1954, impulsado por la psiquiatría de la época, prohibió escenas violentas y desnudos. Los superhéroes perdieron su espacio en los quioscos, reemplazados por historias de monstruos y detectives que no necesitaban capas ni poderes especiales.
El día que los héroes se quedaron sin trabajo 💼
Imagina a Superman buscando empleo en 1955. Las ofertas eran escasas. Las editoriales preferían publicar historias de vaqueros o chicas en apuros. Hasta Batman tuvo que cambiar el batmóvil por un coche patrulla. La censura fue tan estricta que los villanos dejaron de ser amenazas galácticas para convertirse en vecinos gruñones. Una crisis de identidad sin máscara que valga.