El telescopio James Webb ha vuelto a hacer de las suyas. Esta vez, su instrumento MIRI ha capturado una imagen de la galaxia espiral Messier 77, también conocida como el Calamar, situada a 45 millones de años luz. La fotografía en infrarrojo medio muestra sus brazos espirales, un disco de polvo y un núcleo activo tan brillante que satura las cámaras del telescopio.
Un agujero negro de 8 millones de soles al mando 🕳️
En el centro de M77 se esconde un agujero negro supermasivo de 8 millones de masas solares. Atrae gas a una órbita rápida, generando colisiones violentas y una radiación intensa que eclipsa el resto de la galaxia. Esta región compacta de gas caliente es tan potente que provoca artefactos ópticos de difracción, visibles como líneas naranjas brillantes que no forman parte de la galaxia, sino del propio telescopio.
El Calamar que no puede con su propio brillo 📸
La galaxia tiene un problema de exposición, literalmente. Su centro es tan deslumbrante que el James Webb, con toda su tecnología, acaba viendo manchas. Es como si intentaras hacer una foto a un faro con el móvil: el resultado son rayos de luz que no están ahí. Al menos el Calamar tiene la excusa de tener un agujero negro en el centro; nosotros solo tenemos pulso malo.