Las tragedias en el litoral se han convertido en un producto viral. Mientras las familias lidian con el dolor, miles de usuarios compiten por el clic fácil difundiendo vídeos y datos falsos. Esta hipocresía social oculta un problema real: la falta de inversión en seguridad costera. No hay protocolos sólidos ni personal suficiente, solo un espectáculo que distrae de lo urgente.
Algoritmos que pesan más que un chaleco salvavidas 🏖️
Las plataformas priorizan el contenido impactante sobre la veracidad. Un vídeo de un rescate malogrado genera más tráfico que un informe técnico sobre corrientes de resaca. La solución técnica pasa por endurecer las sanciones a quienes difunden bulos sobre víctimas, y por destinar partidas municipales a sistemas de señalización inteligente y a la contratación de socorristas. Sin prevención, el algoritmo siempre gana.
Tu like no salva vidas, pero un socorrista sí 🦺
Es curioso ver a la misma gente que comparte una noticia falsa desde el chiringuito quejándose de que no hay nadie vigilando el agua. La próxima vez que grabes un ahogamiento para tu historia de Instagram, recuerda: tu móvil no flota, tu like no reanima y tu especulación no paga el sueldo de un profesional. Deja el teléfono y pide un socorrista, que es más útil.