El aspecto visual de Borderlands, hoy reconocible al instante, casi fue muy distinto. Según el CEO de Take-Two, Strauss Zelnick, el juego original lucía una paleta sombría típica de los shooters de Xbox 360. Un ejecutivo señaló que esa dirección no diferenciaba al título, lo que forzó un rediseño completo con cel-shading y un retraso de más de un año.
Un rediseño que retrasó el lanzamiento un año 🎨
El cambio no fue cosmético. Implicó rehacer texturas, iluminación y modelos desde cero para adoptar el cel-shading, una técnica que emula la animación 2D. Este proceso, sumado a la necesidad de ajustar el motor gráfico y revalidar builds, alargó el desarrollo más de doce meses. Take-Two asumió 50 millones de dólares en costos adicionales, una cifra que refleja el riesgo de pivotar el estilo artístico en una etapa avanzada de producción.
50 millones por no parecerse a Gears of War 💰
Imagina un Borderlands gris y polvoriento, como cualquier shooter de la época. Por suerte, alguien con criterio dijo basta. Take-Two pagó 50 millones para que no pareciera un clon de Gears of War con armas de juguete. Ahora, cada vez que veas esos colores chillones y bordes negros, recuerda: son el resultado de un ejecutivo que salvó al estudio de un look que hoy nadie recordaría.