El gobierno vasco propone un plan para calmar a los vecinos afectados por parques eólicos: ofrecerles un 7% de rentabilidad anual si invierten 1.000 euros. Detrás de esta supuesta participación ciudadana se esconde un filtro financiero que excluye a quienes no pueden arriesgar ese capital, mientras el impacto visual y ecológico sigue recayendo sobre todos por igual, sin control real.
Transición energética: el modelo que premia al inversor, no al vecino 🏭
La tecnología eólica avanza en eficiencia y reducción de costes, pero el modelo de implantación sigue anclado en el siglo pasado. Mientras las grandes empresas capturan las subvenciones y los beneficios fiscales, las comunidades locales asumen la carga paisajística y ambiental sin recibir un retorno directo. Una alternativa técnica viable son los descuentos universales en la factura eléctrica para los residentes del área de influencia o la creación de fondos comunitarios gestionados por los ayuntamientos, no por accionistas.
Invierta 1.000 euros y olvídese de molinos en su jardín 💸
Así que la solución es simple: si usted tiene un euro para ahorrar, puede comprar un trozo de molino y sentirse parte de la transición ecológica. Si no, disfrute del paisaje industrial y del zumbido constante mientras paga su factura de la luz sin descuento. Es como si un vecino le pidiera permiso para poner una antena en su terraza a cambio de un 7% de su sueldo, pero solo si usted tiene mil euros en el banco.