Publicado el 03/05/2026 | Autor: 3dpoder

Dragon's Dogma 2: un mundo vivo que no avisa de sus sorpresas

El regreso de la saga de Capcom nos sitúa en un mundo que reacciona a cada paso. Aquí la exploración no es un mero trámite entre misiones, sino el verdadero motor del juego. El sistema de peones, esos compañeros controlados por IA, genera encuentros que rompen cualquier plan previsto. No hay dos trayectos iguales, y eso mantiene la tensión constante.

Un viajero y su peón cruzan un puente roto al atardecer, con ruinas humeantes y un grifo en el horizonte.

La IA de los peones y el motor de reacciones en cadena 🎲

El comportamiento de los peones se basa en un sistema de aprendizaje contextual. Cada acción, desde esquivar un grifo hasta cruzar un puente, queda registrada y afecta decisiones futuras. El motor RE Engine gestiona la física de criaturas y el impacto de hechizos, creando reacciones en cadena. Un simple incendio puede descontrolarse, arrastrar enemigos o bloquear caminos. No hay guion, solo variables que chocan entre sí.

Cuando tu peón decide que es mejor explorar un acantilado 🧗

Porque sí, tu fiel compañero puede ver un brillo al borde de un precipicio y lanzarse al vacío como si fuera un salto de fe. Luego te toca a ti decidir si lo sigues o lo dejas con sus nuevas amistades goblin en el fondo del barranco. La IA es lista, pero tiene sus momentos de inspiración suicida. Eso sí, nadie dijo que la lealtad fuera sinónimo de sentido común.