Mahnaz y Somayeh Ebrahimi, dos primas afganas sin formación artística previa, escaparon de Kabul por ser hazaras y chiitas. Ahora, desde el exilio, crean fotografías en blanco y negro que expresan el sufrimiento y los sueños de las mujeres bajo el régimen talibán. Sus imágenes, una mezcla de realidad y poesía, se expusieron en Madrid en 2024 con el apoyo de una curadora española. Temen represalias si su identidad real se descubre.
Fotografía análoga y edición básica para narrar el horror 📷
Para lograr ese efecto poético y crudo, las primas usan cámaras réflex manuales y carretes en blanco y negro. No emplean software complejo; la edición se limita a ajustes de contraste y grano en programas gratuitos. El proceso es lento y artesanal: cada imagen requiere planificar la composición, la iluminación natural y el posado de las modelos, que son otras exiliadas. La falta de recursos técnicos se convierte en una ventaja estética, dando a las fotos un aire atemporal y directo.
El drama de buscar WiFi para subir fotos de la opresión 🌐
Lo más irónico de todo es que, para denunciar un régimen que prohíbe a las mujeres usar internet, las primas dependen de una conexión WiFi inestable en un cibercafé de Pakistán. Mientras posan con velos rasgados y miradas perdidas, su mayor drama técnico es que el router se reinicie justo cuando suben la foto final a la nube. Talibán les quita derechos, pero el verdadero enemigo es el proveedor de internet local.