El dorado artesanal, que consiste en aplicar pan de oro sobre madera o yeso, encuentra un aliado inesperado en la tecnología 3D. La digitalización permite crear relieves y moldes complejos con precisión milimétrica, reduciendo horas de talla manual. Un ejemplo claro es la restauración de marcos de cuadros: se escanea el original dañado, se modela la pieza faltante en software 3D y se imprime un molde para aplicar el pan de oro. Los programas clave son Blender para modelado, Meshmixer para reparación de mallas y un escáner como el Einscan-SP.
Flujo de trabajo técnico para el dorador digital 🛠️
El proceso comienza con el escaneo 3D del objeto a restaurar, capturando cada detalle del relieve. Con Blender, se reconstruyen las zonas perdidas usando la herramienta de esculpido digital, que imita el gesto de la gubia. Luego se exporta el modelo a formato STL y se imprime en una resina de alta definición con una impresora SLA como la Anycubic Photon. El molde impreso se recubre con bolo y pan de oro siguiendo la técnica tradicional. Este método evita el desgaste de piezas antiguas al no tener que manipularlas directamente.
Cuando el pincel se vuelve digital y no mancha 🎨
Lo mejor de todo es que, al modelar en la pantalla, te ahorras el polvo de yeso en la ropa y las visitas al fisio por las malas posturas. Eso sí, cambias el martillo y la gubia por un ratón y la santa paciencia para que Blender no se te cierre sin guardar. Porque, seamos sinceros, nada como pasar horas ajustando un vértice para que el dorado quede perfecto, y luego darte cuenta de que el cliente quería el marco en color cobre. La tecnología avanza, pero el gusto del cliente sigue siendo un misterio insondable.