Bence Pajor, ex diseñador de sonido de la serie Battlefield y actual director de audio en ARC Raiders, confesó en el pódcast Game Maker´s Notebook su obsesión por el realismo extremo. Durante el desarrollo de Battlefield 3 y Battlefield 4, se cubrió con una manta en una sala de efectos y comenzó a golpearse con fuerza para capturar gritos de dolor auténticos. Una técnica que define su dedicación al detalle sonoro.
El método detrás del realismo en la saga Battlefield 🎮
Para lograr un sonido de impacto genuino, Pajor optó por una técnica casera pero efectiva. Encerrado en una sala de grabación, se cubrió con una manta gruesa para aislar el ruido ambiental y luego se propinó golpes en el pecho y los brazos. El resultado fue una colección de gritos y gemidos que luego integró en las secuencias de daño del juego. Este enfoque, aunque extremo, refleja la búsqueda de sonidos orgánicos que los sintetizadores no pueden replicar.
Cuando el realismo duele de verdad 💥
La anécdota de Pajor demuestra que el sacrificio por el arte no tiene límites, aunque quizás debería. Mientras otros diseñadores usan bibliotecas de sonido o actores de doblaje, él prefirió convertirse en su propia víctima de estudio. Eso sí, al menos se cubrió con una manta: no vaya a ser que los vecinos llamaran a la policía pensando que había una pelea real en el edificio. El realismo tiene un precio, y a veces duele en el bolsillo del psicólogo.