Astrónomos japoneses han detectado una tenue atmósfera en un pequeño cuerpo celeste del cinturón de Kuiper, un hallazgo que cambia lo que se sabía sobre estos mundos lejanos. Hasta ahora, se pensaba que solo Plutón, con su mayor gravedad, podía retener gases en esa región. Este descubrimiento sugiere que incluso objetos más pequeños pueden albergar envolturas gaseosas, abriendo nuevas preguntas sobre su composición y evolución.
Observaciones de alta precisión revelan el secreto 🔭
El equipo utilizó el telescopio Subaru y el Telescopio de Infrarrojos del Reino Unido (UKIRT) para analizar la luz del objeto mientras ocultaba una estrella. Al medir cómo la luz se atenuaba, identificaron una capa de gas de unos pocos kilómetros de espesor. La técnica, similar a la usada para estudiar la atmósfera de Plutón, permitió detectar señales de nitrógeno o monóxido de carbono. Esto indica que el objeto, de unos 300 km de diámetro, retiene gases mediante un equilibrio entre su gravedad y la temperatura extrema.
Plutón ya no es el único con clase en el barrio 😏
Parece que Plutón pierde su exclusividad atmosférica en el cinturón de Kuiper. Ahora cualquier roca con un poco de gravedad y ganas de ser planeta enano puede jactarse de tener su propia capa de aire. Los astrónomos japoneses han destapado que hasta los cuerpos más modestos pueden darse el lujo de vestir una atmósfera, aunque sea tan fina que ni siquiera los vecinos la noten. Quizás pronto descubramos que hasta un asteroide tiene su propia nube de perfume.