Square Glade Games, estudio independiente neerlandés, solicitó a un usuario de Steam que eliminara su reseña negativa de Outbound, un simulador de viajes en autocaravana. La crítica calificaba el juego como superficial y caro para lo que ofrece. La petición generó el efecto Streisand: otros usuarios se solidarizaron y publicaron reseñas negativas adicionales, defendiendo el derecho a opinar sin censura. Los jugadores consideraron que las críticas son válidas y que los desarrolladores no deben intentar inflar la calificación del producto.
El riesgo de intervenir en la reputación de un juego en Steam 🎮
La plataforma Steam permite a los desarrolladores responder reseñas, pero no solicitar su eliminación directa, salvo por infracciones de las normas de contenido. En este caso, la reseña no violaba ninguna regla, por lo que la petición fue vista como un intento de manipular la percepción del producto. El algoritmo de visibilidad de Steam valora el volumen de reseñas recientes, no solo el porcentaje positivo. Al pedir la eliminación, el estudio activó una reacción en cadena que empeoró su calificación. La lección técnica es clara: intervenir en la comunidad sin transparencia suele resultar contraproducente.
Lección aprendida: pedir perdón no borra el historial de reseñas 📝
Square Glade Games se disculpó públicamente y prometió no volver a pedir la eliminación de reseñas. Pero el daño ya estaba hecho: el juego pasó de tener críticas mixtas a mayoritariamente negativas en cuestión de horas. Los jugadores, siempre atentos, aprovecharon para recordar que el botón de reseña no es un adorno. Si quieres mejorar tu calificación, mejor añade contenido al juego que pedirle a la gente que borre sus opiniones. A veces, la mejor estrategia de relaciones públicas es no hacer nada.